
V. Víctimas de la violencia en el hogar
Antecedentes
La violencia en el hogar es un delito, no un asunto de índole familiar,
y así deben abordarlo las fuerzas del orden. Las estadísticas
del Departamento de Justicia de los Estados Unidos indican que cerca del 20
por ciento de los homicidios se comete dentro del ámbito familiar o de
las relaciones íntimas, y una de cada tres mujeres víctimas de
homicidio es asesinada por alguien muy cercano a ellas. Además, alrededor
del 28 por ciento de los crímenes violentos contra mujeres los cometen
sus esposos o novios. Por último, cerca del 50 por ciento de la violencia
en el hogar se da entre esposos y un 25 por ciento entre parejas que viven en
unión libre; en ambos casos, el agresor suele ser el hombre y la víctima
la mujer.
En los casos de violencia en el hogar, las tres responsabilidades principales
de los agentes del orden son las siguientes: (1) proporcionar seguridad física
y un lugar seguro a la víctima, (2) asistir a la víctima coordinando
su remisión a los servicios de apoyo y (3) arrestar al agresor como lo
requiere la ley.
A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los otros delitos, las
víctimas de violencia en el hogar no suelen sufrir una amenaza súbita
e impredecible contra su seguridad o sus vidas. La mayoría de las veces,
la violencia en el hogar implica años de estrés y trauma personal,
así como lesiones físicas. Por tanto, en los casos de violencia
en el hogar, y en contraste con otros delitos, su capacidad para ayudar a las
víctimas a enfrentar los abusos y a recuperarse de ellos puede ser limitada.
Consejos para responder a víctimas de la violencia en el hogar
- Puesto que los casos de violencia en el hogar presentan riesgos potenciales,
de ser posible los oficiales deben llegar en pareja al lugar de delito. Preséntese
y explique que se le llamó debido a un posible caso de lesión.
Pida permiso para entrar a la residencia y asegurarse de que todo está
en orden.
- Separe a las partes involucradas en el caso antes de entrevistarlas, aun
si no muestran un comportamiento violento o si no están discutiendo
cuando usted llegue al lugar de los hechos.
- Pregunte a las víctimas si desean que usted contacte a algún
familiar o amigo.
- Evite juzgar a las víctimas o hacer comentarios sobre la situación.
Las relaciones que involucran abusos se mantienen por muchas razones. Ofrecer
consejo a la víctima en ese momento no resolverá este problema
tan complejo.
- Aunque no haya niños presentes en ese momento, pregunte si los hay
en la familia; si es así, averigüe dónde se encuentran.
Tenga en cuenta que los niños se esconden o los esconden en estas circunstancias.
- Aborde a los niños con afecto y amabilidad. Observe si presentan
signos de trauma emocional o de angustia. Manténgase alerta para descubrir
indicios físicos de maltrato infantil, pues algunas veces la violencia
en el hogar está asociada a esta clase de delito.
- Aun cuando no se presenten cargos por violencia en el hogar, invite a las
partes a separarse por un corto período, al menos durante la noche.
Si es posible garantizar la seguridad de la víctima en su casa, considere
la posibilidad de pedirle al agresor que se retire. Aunque los agentes del
orden suelen pedirles a las víctimas que salgan de su casa, esto trastorna
sus vidas aún más, en especial cuando hay niños involucrados.
- Convenza a las víctimas de que el propósito de su intervención
no es empeorar la situación, sino ayudar a resolver el problema.
- Proporcione a las víctimas información de referencia acerca
de refugios para víctimas de violencia en el hogar y programas para
mujeres maltratadas. Esto no debe hacerse en presencia del agresor.
- Recuerde que la violencia en el hogar puede presentarse en relaciones que
involucran a personas del mismo sexo.
- Asegúrese de elaborar un informe concienzudo.