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El propósito de este manual es ayudar a los agentes del orden a comprender y atender mejor las necesidades de las víctimas del crimen, en particular durante el período de respuesta primaria. Específicamente, este manual aborda aspectos que se plantean durante el contacto inicial entre los agentes y las víctimas. La respuesta que las fuerzas del orden brinden en un principio a las víctimas es un factor determinante en la manera como éstas enfrenten, en primera instancia, su crisis inmediata y, después, su recuperación de las secuelas del delito. Además, la respuesta primaria puede tener una gran influencia sobre la posterior participación de las víctimas en la investigación y en el proceso legal que se les siga a los responsables del delito. Por último, hay una mayor probabilidad de que las víctimas que han tenido una experiencia positiva con los agentes del orden informen sobre futuros delitos. De esta forma, una adecuada respuesta primaria de los agentes ante las víctimas incrementa la efectividad de las fuerzas del orden. Las circunstancias y el lugar del delito determinan el momento y la manera como los agentes que responden en primera instancia pueden atender a las víctimas y sus necesidades. Cada delito, así como el lugar donde se comete, es diferente, y requiere que los agentes establezcan un orden de prioridad para el desempeño de sus labores. Por ejemplo, si el delito se está cometiendo en ese momento, o si el tiempo es un factor determinante para la recolección de pruebas o la investigación del mismo, es posible que los agentes que responden en primera instancia no puedan atender de inmediato a las víctimas. Una vez que las tareas más apremiantes hayan sido resueltas, los agentes dirigirán su atención a las víctimas y a sus necesidades. Es muy importante la manera como los agentes respondan a las víctimas, les expliquen sus deberes como representantes de la ley y trabajen con ellas. Está fuera del alcance de este manual tratar cada uno de los factores que pueden determinar la naturaleza de los encuentros entre los agentes del orden que responden en primera instancia y las víctimas de un delito. Entre los factores que no se abordan en este manual están las diversas clases de maltrato criminal a que son sometidas las víctimas y las diferentes características de éstas, tales como antecedentes culturales, nivel de inteligencia, situación financiera y percepción de las fuerzas del orden. Un entrenamiento adicional ofrecido por las academias de las fuerzas del orden, al igual que los cursos de educación continuada, pueden enseñarles a los agentes más acerca de los aspectos relativos a las víctimas y sus necesidades, y cómo tales factores influyen en la experiencia de respuesta primaria, tanto en su caso como en el de las víctimas. Este manual indica a los agentes del orden los lineamientos básicos que deben seguirse a la hora de abordar e interactuar con seis categorías generales de víctimas de delitos: víctimas de edad avanzada, víctimas de ataque sexual, víctimas infantiles, víctimas de violencia en el hogar, víctimas de choques automovilísticos causados por consumo de alcohol y familiares de víctimas de homicidios. Ideal para recordar a los agentes su entrenamiento relativo al trato con las víctimas y refrescar su perspectiva, conciencia y sensibilidad hacia éstas, este manual es muy útil para el reentrenamiento de agentes en horas de trabajo, durante los llamados a lista y en programas de recertificación. Así mismo, al final del manual se encuentra una lista de centros nacionales de información para víctimas, la cual incluye líneas directas de ayuda y números telefónicos gratuitos con el fin de que los agentes ayuden a las víctimas a obtener los recursos que necesitan para enfrentar los daños sufridos y recuperarse de ellos. El proporcionar un ejemplar de este manual a los despachadores de teléfono de los organismos de seguridad sería una ayuda adicional para las víctimas cuando éstas telefonean a los organismos encargados de aplicar la ley; los números telefónicos y la información serían una fuente de gran utilidad que los agentes del orden podrían compartir con las víctimas. Por último, si un organismo de seguridad no cuenta con directrices escritas o estatutos acerca del manejo apropiado de las víctimas, este manual podría usarse como modelo de trabajo para que ese departamento desarrolle una política al respecto. Este manual busca recordar que cada víctima merece ser tratada con cortesía, respeto y justicia. Cuando las víctimas y los agentes del orden trabajan en conjunto y se ayudan mutuamente, se incrementa la efectividad de todo el sistema de justicia penal. John W. Gillis
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