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IV. Víctimas infantiles
Antecedentes
La tasa de niños entre los 12 y los 19 años que han sido víctimas
de delitos es mayor que la de cualquier otro grupo de edad. (Nota: No se recolectan
los datos de los delitos cometidos contra los niños menores de 12 años).
Además, de acuerdo con la Asociación Médica Americana,
cerca de 1.100 niños mueren cada año por abuso y negligencia,
mientras que 140.000 resultan lesionados. Los datos del Informe Uniforme sobre
la Delincuencia (Uniform Crime Report) indican que cerca de 2.000 niños
menores de 18 años fueron asesinados en 1996. Por último, el asesinato
y el homicidio culposo son las causas de muerte de cerca del 17 por ciento de
los niños menores de 19 años.
Cuando los niños son víctimas de un delito, su normal ajuste
fisiológico y psicológico a la vida se ve trastornado. Además,
deben enfrentar el trauma de haber sido víctimas de un delito una y otra
vez en cada etapa de su desarrollo.
Las víctimas infantiles sufren tanto traumas físicos como emocionales
a causa del delito. Cuando se informa de éste, se fuerza a los niños
a entrar en el estresante mundo "adulto" del sistema jurídico
penal. Los adultos –tal vez los mismos que fueron incapaces de proporcionarle
protección al menor en primera instancia– son los responsables de que
los niños recuperen la confianza en que existen lugares seguros a los
que pueden ir y personas confiables a las cuales recurrir. Como agente del orden,
usted puede desempeñar un papel clave en este proceso y disminuir la
posibilidad de un trauma a largo plazo en las víctimas infantiles.
Consejos para responder a las víctimas infantiles
- Escoja un lugar seguro y confortable para entrevistar a las víctimas
infantiles, como un centro de apoyo para menores. Si esto no es posible, escoja
un sitio lo más cómodo posible. Tómese el tiempo necesario
para establecer con la víctima un vínculo basado en la confianza
y la comunicación.
- Los niños en edad preescolar (de 2 a 6 años) se sienten más
a gusto en casa–asumiendo que el abuso no se presentó allí–
o en un ambiente muy familiar. Uno de los padres o algún otro adulto
en quien el niño confíe debe encontrarse cerca.
- En el caso de los niños en edad de asistir a la escuela primaria
(de 6 a 10 años), no suele recomendarse la presencia de los padres,
puesto que en esta edad los niños pueden mostrarse reacios a revelar
información si creen que esto los va a "meter en líos"
a ellos o a sus padres. Sin embargo, uno de los padres, o algún otro
adulto en quien el niño confíe, puede encontrarse cerca, por
ejemplo en otra habitación.
- Los preadolescentes (niñas entre 10 y 12 años y niños
entre 12 y 14 años) se encuentran influenciados por su grupo de edad
y por lo general evitan la supervisión de los padres. Por esta razón,
pueden sentirse más a gusto si un amigo, o quizá el padre de
un amigo, se encuentra cerca.
- Puesto que los adolescentes (por lo general jóvenes entre 13 y 17
años) pueden temer traicionar a sus compañeros, puede ser necesario
entrevistarlos en un lugar seguro sin compañeros que estén cerca.
- Tenga en cuenta que los niños tienden a experimentar regresiones
emocionales durante los momentos de estrés y actúan como si
tuvieran menos edad. Por ejemplo, los niños de 8 años pueden
chuparse el dedo.
- Use un lenguaje apropiado, de acuerdo con la edad de la víctima.
Recuerde su propia niñez y trate de pensar como niño. Evite
usar "medialengua".
- Puesto que los niños sienten con frecuencia que pueden ser culpados
por los problemas, convenza a los niños en edad preescolar y en edad
de asistir a la escuela primaria de que no han hecho nada malo y de que no
están "metidos en líos".
- Sea consecuente con los términos que use y repita con frecuencia
la información importante.
- Formule preguntas abiertas para asegurarse de que la víctima lo ha
comprendido.
- Proceda con tacto cuando discuta asuntos de naturaleza sexual con preadolescentes
y adolescentes, pues su vergüenza y vocabulario limitado pueden hacer
que la conversación sea difícil para ellos. De la misma forma,
no asuma que las víctimas, incluidos los niños en edad de asistir
a la escuela primaria, conocen asuntos de naturaleza sexual tan bien como
su lenguaje o aparente sofisticación pudieran indicar.
- Conserve una actitud imparcial y de empatía con las víctimas.
Puesto que los niños en edad de asistir a la escuela primaria son especialmente
susceptibles al reconocimiento, elogie su comportamiento con frecuencia y
agradézcales su ayuda.
- Recuerde que en los niños la capacidad de prestar atención
es limitada. Esté alerta para detectar signos de que las víctimas
se encuentran cansadas, inquietas o malhumoradas. Cuando entreviste niños
en edad preescolar, considere la posibilidad de realizar una serie de entrevistas
cortas en lugar de una entrevista única y extensa. También considere
la conveniencia de posponer la entrevista hasta que la víctima haya
disfrutado de una noche de sueño. Sin embargo, en este caso asegúrese
de no esperar demasiado para entrevistar a la víctima si ésta
se encuentra en edad preescolar, pues en esta etapa a los niños puede
resultarles difícil separar los hechos relacionados con el delito de
las experiencias posteriores.
- Anime a los niños en edad preescolar a que jueguen, pues para ellos
el juego constituye un medio de comunicación común. Es posible
que, al jugar, los niños se relajen y se muestren más comunicativos.
- Limite el número de entrevistas a las víctimas. Cite, para
las entrevistas, al mayor número posible de funcionarios pertenecientes
a los organismos oficiales que tengan competencia en el caso, incluyendo representantes
de la oficina del fiscal, de los servicios de protección de menores
y de los servicios de salud.
- En lo posible, estimule la participación de las víctimas en
las discusiones que impliquen toma de decisiones y resolución de problemas.
Identifique y responda con paciencia a todas sus preguntas. Puede reducir
la inseguridad y ansiedad de las víctimas si les explica el propósito
de la entrevista y las prepara para lo que vendrá después, en
especial en el caso de los niños en edad de asistir a la escuela primaria.
- Muéstrese compasivo con las víctimas. El contacto con adultos
afectuosos refuerza poderosamente la capacidad natural de adaptación
de los niños.
- Aunque la víctima inmediata es el niño, no olvide tranquilizar
a los padres si éstos no han participado en el delito. Es necesario
indicarles cómo pueden superar el problema, lo que pueden esperar y
cómo hablar con su hijo.
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| Respuesta Primaria para Víctimas del Crimen 2001 |
diciembre de 2001
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